Este anuncio de Inmobiliaria Vilamar, del Grupo Banco Pastor, lo encontré en FACUA, una web dedicada a la defensa de los derechos de los consumidores. Supongo que estamos todos de acuerdo en que utilizar a los niños con el fin de vender casas lujosas, es bastante repugnante.

Se supone que los padres deberían sentirse culpables por no poder regalarle a su hijo una piscina como regalo de cumpleaños. O que si no llevan a sus hijos a vivir a un chalet de lujo de entre 482.000 y 642.000 euros les harán infelices por el resto de sus vidas. Es como sugerir que los pequeños tienen derecho a hacer que sus padres se sientan culpables si no se pueden permitir semejantes cantidades.

Me parece un método muy útil para ganarse la crítica de colectivos de padres y consumidores, pero bastante inútil para vender casas.